En esta intervención se trabajó la zona de Lobby como espacios estratégicos dentro de la circulación de la vivienda.
El objetivo principal fue convertir estas zonas de transición en áreas con identidad propia, capaces de aportar equilibrio visual
y coherencia estética al resto del proyecto.
Se optimizó la percepción espacial mediante el uso de líneas limpias, materiales que aportan calidez y una iluminación
que acompaña el recorrido, realzando texturas y generando una atmósfera acogedora. El vestíbulo se concibió como
un punto de bienvenida que introduce al lenguaje del interiorismo aplicado: funcionalidad, serenidad y continuidad visual.
La intervención consigue que cada paso dentro del espacio se sienta fluido, ordenado y lleno de intención, reforzando la narrativa
del hogar desde el primer momento.
En esta intervención, se enriquecen mediante el uso de molduras arquitectónicas y papel pintado, dos recursos clave para aportar orden,
ritmo y personalidad al espacio.
Las molduras se utilizaron para estructurar visualmente las paredes, creando líneas que estilizan la geometría del pasillo
y aportan una elegancia atemporal. Su presencia dialoga con la iluminación y genera un marco perfecto que realza
la profundidad y continuidad del recorrido.
El papel pintado, cuidadosamente seleccionado, introduce textura y calidez, convirtiéndose en el punto focal del vestíbulo
y acompañando el tránsito con una estética envolvente. Su diseño añade interés sin saturar, equilibrando sobriedad y carácter.
El resultado es un espacio de transición que deja de ser secundario para convertirse en una bienvenida sofisticada, coherente y llena de intención.









