El papel pintado es una de las herramientas más potentes con las que trabajamos los interioristas:

transforma, define y aporta carácter sin necesidad de grandes intervenciones.
En este proyecto, la elección del diseño fue clave. Opté por un estampado geométrico vertical en tonos terracota,

capaz de añadir calidez y movimiento a la estancia sin recargarla. La textura suave del material

y la repetición del motivo generan una atmósfera equilibrada, perfecta para un espacio de trabajo acogedor y creativo.

Este papel pintado no solo actúa como punto focal, sino que también dialoga con el mobiliario en madera, los textiles neutros

y la iluminación ligera, creando una composición armónica y actual.